La percha, un elemento tan común para cualquier persona hoy en día, ha tenido una evolución clara desde sus orígenes a mediados del siglo XIX. Se tiene constancia de que ya alrededor de 1950 se empezaron a emplear las primeras perchas de metal, en la época victoriana, para que las mujeres colgaran los abultados y pomposos ropajes en los armarios de forma adecuada. Así, los fabricantes Hanger diseñaron este sencillo y útil elemento que ya a principios del siglo XX se convirtió en indispensable en cualquier hogar, por lo que se extendió rápidamente, siendo la patente registrada en EE.UU.
Actualmente existen perchas de gran variedad de materiales y para diferentes usos: con elementos antideslizantes, hormas para hombreras, pinzas para pantalones, etc. No fue hasta la fabricación de perchas de plástico cuando esta se extendió verdaderamente, pudiendo adaptase perfectamente a distintas formas y usos y creándose perchas exclusivas para cada prensa.
