El frío y las bajas temperaturas ya se han asentado y parece que se quedarán durante todo el invierno. Ya hace algunas semanas que la ropa de invierno cuelga en nuestros armarios: sacamos los abrigos de sus fundas, las bufandas bien dobladas, los jerséis de lana, etc. Pero, ¿sabemos almacenar correctamente la ropa de invierno para que no sufra daños de una temporada a otra?
Por norma general, los percheros no suelen presentar el aspecto más deseado y, aunque parezca una bobada, nuestras prendas lo padecen. Es importante, sobre todo en invierno porque las prendas que colgamos en nuestros armarios son más pesadas, que empleemos las perchas adecuadas para cada una, a fin de preservarla el mayor tiempo posible y que cada vez que la vistamos esté en perfecto estado. Por ejemplo, es conveniente apilar los chalecos de lana más abrigados doblados sobre alguna superficie y sin presión, ya que no se suelen arrugar; pero el punto sí debemos colgarlo, y en las perchas adecuadas para que no estire.