En la organización de eventos existe una máxima que siempre se debe cumplir, sobre todo si nos dedicamos a ello profesionalmente, y es que no se puede quedar ningún detalle por detrás. Esta es la diferencia de un buen organizador de eventos y uno malo: el buscar un lugar adecuado, con aparcamiento suficiente para los asistentes, contactar con un buen catering, un equipo de azafatos cualificados, etc. son tareas que normalmente todas estas empresas controlan. Sin embargo, ni que decir tiene que la diferencia la marcan los pequeños detalles, detalles como cuidar la decoración, que los baños estén bien equipados con productos de higiene, o que haya percheros suficientes para tantas prendas como invitados.
En los casos en los que se organiza eventos como fiestas de fin de año, fiestas temáticas, congresos o ponencias, etc. el alquiler de perchas para guardar las chaquetas es una opción que precisamente marca esa pequeña diferencia, que es percibida por el asistente como un gesto de cortesía y buen trato. Son casos en los que se recibe un elevado número de personas y comprar tanta cantidad de perchas para un único día supone una inversión bastante absurda cuando existe la posibilidad de alquilarlas.